Interesante artículo de Fátima Fernández, lo podeis leer en Muchacha de Sal
LOS ATEOS Y LA CRISIS
Era fin de semana y las sombras empezaban a desplazar lo que hasta entonces había sido un sol casi primaveral. Por fin llegó el autobús y, por más que miré, no llegué a distinguir en su carrocería más que un enorme anuncio de refrescos; nada de la famosa frase: “Probablemente Dios no existe. Así que deja de preocuparte y disfruta de la vida”.
Impregnada por el sentido de tan “acertada” frase, que tan solo reserva el disfrute de esta vida a los no creyentes, me subo al autobús y, apenas dar los primeros pasos, deduje que me hallaba en un ambiente profundamente religioso y de muy diferentes credos, si el aspecto étnico se correspondía con sus tradicionales creencias; a juzgar por la preocupación que allí se respiraba.
Pensaba yo que si la famosa frase solo pretende provocar, mejor sustituirla por otra capaz de provocar a todos sin excepción, ejemplo: “La persona a quien llamas papá, probablemente no lo sea”.
No vendrá precedida de profundas discusiones filosóficas, pero sí avalada por datos estadísticos desde el descubrimiento del ADN, además, permite tranquilizar tu conciencia para continuar tu viaje tras abandonar a tu padre en una estación de servicio en carretera.
Estaba, yo, enredada en estos pensamientos cuando, á mi espalda, un señor le comentaba a otro, que él no era creyente, pero que ahora ya no creía en nadie y menos en los políticos, ya que estaba en paro y tenía graves problemas de sueño por culpa de la hipoteca. Cuando me giré para ver su cara, era notorio que no era de disfrute y que la falta de sueño amenazaba con llevar su mente por derroteros no deseados. Entonces, me di cuenta que todas mis apreciaciones religiosas se habían ido al traste por culpa de la crisis.
En la siguiente parada subió una pareja de ancianos, ella encontró el asiento que le cedió un caballero y él se colocó junto a mí, que iba de pié. Enfrente, en uno de los tres asientos reservados para ancianos, un muchacho, de unos 18 años, ni se inmutó. Eso sí, cuatro paradas después, como quien cede un derecho que había sido suyo, se dirigió al anciano ofreciéndole su asiento porque él se bajaba, obteniendo como respuesta: “Gracias, yo también me bajo aquí.” Retrato viviente, éste, de una “carencia de educación” y de una “educación con carencias”(solo recogía deberes, nunca reclamación de derechos).
En mi camino a casa, me imaginaba a la madre del muchacho, cediéndole su propia silla a la vez que diciendo: “Vendrás cansado, siéntate que te pongo la merienda”.
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Buenisima como siempre Fátima. Ahora entro a su blog, que llevo unos días que no puedo entrar a ninguno, el día cada vez parece que tiene menos horas.
Ultimo post en la Web de …Triana…Frase del día: 16/03/2009
Me gusto mucho tu artículo Fátima, mis felicitaciones siempre nos haces meditar con ellos, te envio un fuerte abrazo, ya me doy una vueltita por tu blog
Besitos