Los colores pueden armonizarse por la unidad del color, o sea, cuando todos los colores de
una obra están situados en el mismo lado del círculo, o por el contraste, haciendo uso de
cálidos y fríos o de complementarios. Muchas obras de arte han sido fundamentadas en un
esquema de uno o dos colores principales, sus análogos y el complementario.
COLORES ANÁLOGOS
Los colores análogos son aquellos adyacentes comprendidos en un cuarto del círculo.
Por ejemplo, esquema de cuatro colores análogos: amarillo, amarillo-naranja, naranja y
rojo-naranja, o azul, azul-violeta, azul-verde y violeta, o de tres colores: rojo, rojo-naranja
y naranja. En estos esquemas existe un color dominante o padre que interviene en todos
y los relaciona haciendo que armonicen entre sí: en el primer ejemplo de los esquemas
citados es el amarillo, en el segundo el azul y en el tercero el rojo.
FAMILIAS DE COLORES
Cuando existe un denominador común que los une, los colores se constituyen en familia. Así
tenemos la del rojo, formada por todos los colores y grises que en mayor o menor grado
participan de él. Si observamos el círculo cromático, veremos que la familia de cada uno de
los primarios comprende prácticamente más de la mitad del círculo. La del rojo, por ejemplo,
comprende desde el amarillo-naranja hasta el azul-violeta pasando por todos los colores
intermedios. Ésto no significa que porque sean familia todos pueden intervenir en una obra, ya
que en ese caso podríamos incurrir en la profusión y la algarabía. Los esquemas deben
limitarse a tres o cuatro adyacentes si derseamos obtener una armonía.
Para obtener un aire de familia con todos los colores utilizados en una obra podemos
conseguirlo mezclando con ellos un poco del color padre o dominante o bien un poco de gris o
negro. También podemos armonizar todos los colores de una obra, cuando está
completamente seca, aplicando una capa sutil a modo de veladura del color dominante,
consiguiendo que se relacionen y unifiquen armónicamente.
Dos colores son armónicos cuando uno de ellos participa del otro. Una grisalla es una armonía
de grises coloreados. En ella, todos los colores que participan están más o menos
neutralizados por la adicción de gris, consiguiendo armonías de efecto dulce y agradable.
En los esquemas de análogos, al igual que en los monocordes, puede manifestarse el efecto
de regularidad y monotonía. Para evitarlo, se los puede estimular añadiendo unos acentos del
color complementario al de dominio. Estos acentos, aunque sean pequeños e intensos, crearán
una sensación excitante y activa, vitalizando el esquema. En algunos paisajes construidos por
grandes masas de verdes variados y azules-verdes, que pueden ofrecer una impresión algo
pasiva, se los anima usando una pequeña nota de color rojo que puede aportar el ropaje de
una figura, los tejados de unas casas o cualquier objeto de este color
EL PRINCIPIO DE LAS ÁREAS
Un arreglo de color solo podrá manifestar un buen acorde cromático si tiene dominio un color
en los esquemas contrastantes o un valor en los monocromáticos.
Cuando todos los colores tienen la misma extensión y la misma potencia, se produce entre
ellos un choque brutal por la competencia para alcanzar la supremacía.
*♫♥♫* Sígueme en Twitter *♫♥♫*
Etiquetas: Tips Wordpress, Tips Wordpress





Sígueme en Twitter
Una Respuesta to “Colores análogos – Familias de colores”