El cuerpo humano desnudo, sobre todo el femenino, es el centro de la exposición del artista Auguste Rodin que inauguró el martes la Fundación Mapfre en Madrid.
La exposición permite admirar hasta el 6 de julio 33 esculturas y 90 dibujos de las colecciones del Museo Rodin de París, entre las que destacan sus esculturas más conocidas, como La edad de bronce, El beso o La avaricia y la lujuria, y dibujos cargados de erotismo y con mujeres en posturas consideradas obscenas hasta entonces.
Rodin (Paris, 1940 – Meudon, 1917) – que no consiguió entrar en la Escuela de Bellas Artes, por lo que no tuvo una formación académica -, está considerado como “el gran escultor del cambio de siglo”, según Pablo Jiménez Burillo, director del Instituto de Cultura de Fundación Mapfre.
“Retomó la tradición y la llevó al siglo XX, logrando un equilibrio entre la tradición y la apertura a la modernidad”, dijo durante la rueda de prensa de presentación en Madrid.
Rodin vuelve a erotizar el cuerpo, muestra a la mujer en cuclillas, tumbada con las piernas abiertas, acariciándose, y también mujeres besándose, en una época en la que la sexualidad interesaba profundamente a los artistas.
“El fin de siglo estaba marcado por un cierto escalofrío erótico. Son los años de Freud, de Klimt, de Madame Bovary”, recordó Jiménez Burillo. “El mundo parece descubrir a una mujer con sexo, que se transforma del arquetipo del romanticismo”.
Una mujer que en muchas ocasiones aparece decapitada o sin brazos, eludiendo al máximo la anécdota.
Las esculturas y dibujos del francés aparecen sin un contexto, el espacio desaparece y el modelo está en un no lugar, como explicó Dominique Vieville, director del Museo Rodin.
Pero además, mientras que en el siglo XIX el desnudo necesitaba revestirse de un pretexto, disfrazarse de diosa de la mitología para ser aceptado por la sociedad bienpensante, Rodin elimina la narratividad de sus desnudos para resaltar, por encima de todo, la carnalidad de los cuerpos.
Los dibujos aparecen obsesivamente en la obra del artista en su madurez, a partir de los 60 años, cuando observa a las modelos pasearse desnudas por su estudio y les pide que se muevan libremente hasta que, de pronto, descubre una pose especial. Entonces se detiene y las plasma rápidamente.
“Es una técnica muy peculiar, dibuja mirando directamente a la modelo, sin mirar el papel”, dijo Vieville.
El Museo Rodin tiene una colección de dibujos compuesta por más de 7.000 láminas, casi todas procedentes de su estudio, y en ella los desnudos no son una excepción sino la gran mayoría, y además los mostró abiertamente en sus exposiciones por toda Europa.
Fuente: Teresa Larraz
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